lunes, 10 de mayo de 2010

Un poco de cine: "El Arca Rusa" - Aleksandr Sokurov

El director Aleksandr Sokurov nos muestra “El Arca Rusa” (Russkiy kovcheg en su nombre original) donde se relatan 300 años de historia rusa mostrando una inexorabilidad e invariabilidad del tiempo en el espacio.
Contando con 2000 actores, 33 habitaciones y 3 orquestas en vivo; todo capturado mediante una propuesta original de disparo continuo único (Encuadre en secuencia único) que divaga en torno al Estado de San Petersburgo. Este encuadre es reforzado con paneos, travelling y la combinación de estos dos dando una perspectiva de flotación.
El filme cuenta la historia de un “hombre invisible” que vuelve en sí (interpretado desde una vista de cámara subjetiva), sin saber quién es o dónde está. Al parecer nadie es capaz de verlo, excepto un hombre misterioso de un peculiar traje negro conocido como “El Europeo” (interpretado por Sergei Dontsov) basado en el
Marqués de Custine. A través del tiempo transcurrido, este personaje aprende mediante de los debates que este hombre es un aristócrata francés siglo 19 famoso por su amplio conocimiento y sus mordaces memorias sobre la vida en Rusia.
Los dos rápidamente se percatan que están en el Palacio de Invierno del Hermitage en San Petersburgo. A medida que van recorriendo el interior del lugar y sus exteriores, interactúan con una multitud personajes de diversas épocas de la historia rusa (como Pedro “El Grande”, Catalina “La Grande”, Nicolás, Alexandra, la gran duquesa Anastasia Romanov), ya sea a través de eventos que han ocurrido en el palacio o a través de la visualización del mobiliario y los artefactos en el museo. En última instancia, el viaje deseado por el hombre invisible es seguir adelante, con o sin su compañero.
“El Arca Rusa” nos muestra 3 transiciones temporales fundamentales. Las puertas del palacio son utilizadas como medio de paso a las diferentes etapas de la historia de Rusia. Algunas se abren y otras no, o simplemente se prohíbe el acceso. En algunos casos las puertas vendrían a reemplazar “disolvencias” entre algunas escenas, por así decirlo.
La primera transición es la época monárquica del Zar enmarcada principalmente por la vestimenta y las pelucas de ese entonces.
La segunda vendría a ser la Revolución o la caída del imperio, que es notoria por el cambio de vestimenta y un surgimiento del proletariado, además de un clima socialista emergente. Esta se refuerza con una escena de la época oscura donde se ve la toma de decisiones.
Finalmente, se muestra la época actual con la llegada de turistas al museo del Hermitage. Esta época es la más clara de todas por su vestimenta contemporánea y la actitud de desconocimiento hacia Sergei por su manera de vestir.
Estas transiciones no solo están marcadas por espacios y vestuario, sino también por diversos climas psicológicos y actitudes que muestra “el hombre invisible” (Cámara subjetiva) a lo largo de la película.
Por ejemplo, en la primera etapa se muestra como un personaje totalmente sumiso y pendiente de las órdenes que pueda darle Sergei. Clásico de la época Zarista.
Mientras que en la siguiente, se ve un personaje más participativo, es decir no solo responde sino que también comienza a dar su punto de vista en ciertas partes de la película. Se va asumiendo el pensamiento de ser todos iguales. Pensamiento clásico de la revolución.
Finalmente en la etapa actual, sale a relucir un personaje totalmente desligado de Sergei, pues como se muestra en la escena de los turistas, hay partes en que la cámara subjetiva se desvincula de la puesta en escena y comienza divagar por el museo viendo los diferente artefactos y pinturas de la habitación.
Una característica particular de esta escena es que se muestra, a mi parecer, una especie de “olfato subjetivo” pues Sergei en un momento de la escena comienza a oler las pinturas y después es seguido por un travelling de la cámara hacia el cuadro llegando a un encuadre muy cerrado de una parte de la pintura, como simulando que “el hombre invisible” se acercará a olerla. Esto demuestra un comportamiento individual como en el de hoy en día, en el cual cada personaje es libre de lo que quiera hacer.
El clímax de la película es un gran baile ejecutado en 1913, el último realizado en el Gran Salón durante la Rusia zarista, con cientos de participantes vestidos a la moda de la época, y con una gran orquesta sinfónica dirigida por Valeri Gérgiev, seguido por una prolongada salida con la multitud bajando la Gran Escalera del Palacio.
El ”hombre invisible” se aleja de Sergei para seguir su camino,entonces abandona el edificio por una entrada simple y en una secuencia realizada por un paneo-travelling. Finalmente, vemos que el Palacio no es sino un arca que conserva la cultura rusa, y que va flotando por el mar.

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